No confundir loco con tonto
Un día fui de visita a la casa de un amigo. Al llegar, me esperaba afuera, sonreído. Le salude y me dijo que tenía algo espectacular que contarme. Esta es su historia:
"Iba pasando por fuera de un manicomnio. La rueda de mi auto se descompuso. La próxima estación de gasolina estaba muy lejos. A la rueda se le habían salido cuatro tornillos principales. Le pregunte a un loco que estaba afuera donde había un mecánico en el pueblo. Me pidió que le explicara mi problema. Le explique. Me dio la solución, de añadidura muy sencilla. Debía sacar un tornillo a cada una de las otras ruedas del auto y ponérselos a la rueda descompuesta. Cada rueda giraría con tres tornillos, para lo cual no había problema. Asombrado le pregunte como había pensado en semejante solución, a lo que me respondió: Estoy aquí por loco, no por tonto."Mientras mi amigo me contaba la historia sonreía. Cada día la vida nos enseña algo nuevo